Fundación Scalabrini

BIENVENIDO PAULO VICTOR

  • 4 Febrero, 2016

“La misión que tengo para este año es entregarme de corazón abierto para hacer un buen trabajo”

 

DSC00837El nuevo año trajo consigo muchas cosas buenas. Aires de cambio para iniciar una nueva etapa. Esta vez con un seminarista de la Congregación de los Misioneros Scalabrinianos Paulo Vitor, quien llegó hace poco para realizar una experiencia pastoral en continuación con su formación religiosa.

Paulo es un poco tímido. Toma en serio su trabajo con los migrantes, y en su corto tiempo se ha adaptado bien a la dinámica de trabajo. Debido a que es nuevo en la Misión, quisimos conocer más de él. Saber quién nos acompañará durante 1 año.

¿Cuándo sentiste el llamado de Dios?

Sentí el llamado de Dios cuando tenía 8 años en la misma ciudad donde participaba en la iglesia, en la parroquia San Sebastián de Minas Gerais.

Desde niño siempre supe cuál era mi vocación, y era la de ser sacerdote. Y aquí estoy, pero Dios es el que decide.

¿Por qué escogiste formar parte de la Congregación Scalabrini?

Yo entré en contacto con los misioneros Scalabrinianos en el año 2007, para hacer acompañamiento, porque yo quería ser Padre pero no los conocía. Fue entonces cuando decidí entrar a la congregación hace 9 años y me he desenvuelto con ellos, me he desarrollado como persona y vivo de lleno todo lo que quiero. Cada día busco entrar en el carisma de los misioneros Scalabrinianos.

¿Pero tú sabías que esta congregación trabaja exclusivamente con los migrantes?

Sí. Yo sabía que trabajaban con migrantes pero yo nunca antes lo había hecho, ni siquiera de vista. Pero cuando conocí al Padre Alejandro Cifuentes y al Padre Emilio, me llevaron a un seminario en Sao Paul: Juan XXIII para un encuentro vocacional y estando allí fui conociendo más el espíritu de los Scalabrinianos.

En el 2008 yo entré a mi primer año de formación scalabriniana y estando allí en São Paulo para el año propedéutico me gustó mucho. Pero nosotros no estuvimos directamente con los migrantes. Era un año de formación especial de instrospección y de aprender a vivir con la comunidad en cuanto a ser un seminarista scalabriniano.

Cuando te dijeron que ibas a venir para Chile, ¿Qué sentiste, cuál fue tu reacción?

DSC00771Primeramente fue un poco fuerte porque nunca había salido de mi país para hacer una experiencia internacional. Y en Brasil dejo a mi mamá, a mi familia. Estar acá es un desafío, http://remoandaluz.es/servicio-medico/comprar-cialis-online todo ha sido nuevo. Adaptarme al trabajo, a la misión scalabriniana, en la casa de acogida CIAMI, pero pienso que aprender el español también has sido un reto mayor, pero poco a poco he logrado caminar sin dificultad.

¿Cuáles son tus expectativas aquí en Chile?

Espero irme de aquí hablando bien el idioma, porque estuve apenas 2 meses estudiando el español en Brasil. Lo otro es el enorme desafío que conlleva trabajar en el CIAMI y colaborar en todo, así como adaptarme a un nuevo país. La misión que tengo para este año es entregarme de corazón abierto para hacer un buen trabajo.

¿Qué obligaciones tienes en el CIAMI?

En el CIAMI, Centro Integrado de Atención al Migrante tengo que atender a las mujeres que vienen para inscribirse en los trabajos, conversar con ellas, hacer oración junto con algunos de los compañeros de la oficina, celebrar misa junto con los padres y acompañarlas espiritualmente. Además tengo que estar pendiente de las compras, el alojamiento y las comidas diarias.

Por otra parte tengo que ayudar en la parroquia latinoamericana con las distintas actividades que se realizan en las comunidades migrantes de los diversos países que la conforman y que celebran sus tradiciones en nuestras instalaciones ubicada en Avda. Bustamante 180.

¿Te ha gustado la ciudad de Santiago?

Llegué hace muy poco y no he tenido la oportunidad de conocer toda la ciudad. Sin embargo, fui al centro y visité La Catedral de Santiago y me gustó mucho. Es una ciudad muy limpia, muy bella. Estoy esperando para poder ir a visitar otros lugares.

Tú también eres migrante, ¿qué le dirías a aquellas personas que han abandonado su país por diversas razones?

Antes de salir de mi país, yo veía como otros compañeros que llegaban a Brasil tenían que aprender rápido hablar portugués con mucha rapidez. Es un reto y ahora me toca a mí. Lo otro es cambiar de cultura a una a la cual no estamos acostumbrados. Cada uno tiene su camino, su tiempo. Es bueno que también quebremos el paradigma de que en mi país las cosas tienen que ser así, así y de esta manera. Particularmente, he cambiado bastante y tengo que salir de mí mismo para cambiar ese pensamiento y no es fácil, pero confío en la gracia de Dios y en la ayuda de la Misión Scalabrini.

Santiago, febrero de 2016

Fuente: Fundación Scalabrini Chile