Fundación Scalabrini

CELEBRAMOS 50 AÑOS DE VIDA RELIGIOSA DE LA HERMANA NILSA

  • 10 Febrero, 2016

“Creo que saber escuchar también es una caridad grande que se puede hacer a las personas y yo he aprendido a escuchar.”

El pasado domingo 7 de febrero se celebraron los 50 años de vida religiosa de la hermana Nilsa Stolff quien ha entregado su vida a trabajar por los migrantes con una misa oficiada por el Padre Márcio Toniazzo en compañía de todas las comunidades latinoamericanas que hacen vida en la parroquia.

Vocación innata

12654451_1001905279856388_2566241972677878405_nLa hermana Nilsa descubrió su vocación desde muy pequeña. Siempre supo que sería religiosa…y no sería nada raro viniendo de una familia prominentemente católica, pues de 12 hermanos—incluyéndola—11 pertenecen a la vida consagrada de Dios. Así que la decisión tomada para ella fue natural y fluida.

Una vez que terminó la secundaria, inició sus estudios para ser parte de la congregación Hermanas Catequistas Franciscanas, fundada para atender a los migrantes italianos que se encontraban en la ciudad donde ella vivía. Especialmente a las familias del campo que eran los más necesitados. Fue profesora durante 32 años.

Hace 17 años que está fuera de Brasil. Un año vivió en Argentina y después se vino para Chile. Ya son 16 años en el país en los que ha realizado varias labores, desde atender a los migrantes en la parte administrativa, legalizando papeles, orientándolos en su proceso de inserción, pasando por cursos de gastronomía hasta el acompañamiento pastoral.

Hermana Nilsa ¿Cuáles han sido las experiencias en los diferentes países en que ha vivido?

“Haber conocido otras culturas, los distintos pensamientos de las personas me ha enriquecido y he aprendido muchísimo. De la misma manera he podido aportar con enseñanza, catequesis y mi formación como profesora”.

¿Qué problemas ha visto que enfrenten los migrantes?

“Muchas personas se me han acercado para contarme los problemas que se suscitan en el trabajo y las injusticias que se encuentran, a veces lloran porque no están contentos con lo que hacen y lo que ocurre en el lugar donde laboran. Lo importante en este tipo de caso es estar atenta a lo que les acontece. Creo que saber escuchar también es una caridad grande que se puede hacer a las personas y yo he aprendido a escuchar”.

¿Cuál es la vida del migrante?

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“Creo que la vida del migrante es muy sufrida. Porque desde que sale de su país de origen, llega al nuevo país hasta encontrar algún trabajo y alojamiento pasa por momentos angustiosos. Es una aventura muy grande. Creo que en el proceso de adaptación es necesario sentirse acogido por los demás y poder también ser útil a los demás”.

Santiago, 10 de febrero de 2016

Fuente: Misión Scalabrini Chile