Fundación Scalabrini

Ecuador celebra el “Primer Grito de Independencia” en la Parroquia Latinoamericana

  • 24 Agosto, 2015

ECUADOR 1La Parroquia Latinoamericana celebra los 206 años de Independencia del Ecuador

Con la colaboración de la Embajada y el Consulado del Ecuador, la Institución católica conmemoró en sus dependencias el “Primer Grito de Independencia” del país andino como una forma de ofrecer un espacio de integración a la comunidad ecuatoriana residente en Chile.

Chile, Santiago a, 17 de agosto de 2015: La Parroquia Latinoamericana conmemoró ayer junto al colectivo migrante el Día Nacional de Ecuador, el llamado “Primer Grito de Independencia”, ocurrido hace más de dos siglos.

La jornada se inició a las 13: 00 horas con la Misa del Migrante oficiada por el Padre Márcio Toniazzo, donde la comunidad Ecuatoriana consagrada al  Sagrado Corazón de Jesús recordó su Primer Grito de Independencia. Durante la homilía los fieles oraron y presentaron las ofrendas recordando el mensaje del Papa Francisco en su visita a Ecuador, quién pidió “Por la unidad del pueblo ecuatoriano; para que no haya diferencias, que no haya gente que se descarte, que todos sean hermanos”.

En la conmemoración estuvieron presentes el embajador Homero Arellano y la Sra., Cónsul Dania de León, además de varias agrupaciones de danza folclórica ecuatoriana residentes en Chile, quienes amenizaron la tarde interpretando ritmos que forman parte del repertorio típico de la música popular ecuatoriana.

Como era de esperar la gastronomía tradicional también tuvo su espacio, lo mismo que la venta de artesanía. Los signos de unidad fueron evidentes, sobre todo, al ser la primera vez que se celebra en la Parroquia esta fecha tan importante junto a la Comunidad ecuatoriana afincada en Chile.

“Esto nos motiva a los que hoy estamos presentes, a continuar participando en la Parroquia a través de la devoción a Dios y a la Virgen”, concluye un invitado a la fiesta en señal de agradecimiento por la oportunidad que ofrece La Parroquia Latinoamericana de mantener sus costumbres en el país de acogida.

Fuente: Fundación Scalabrini comunicaciones