Fundación Scalabrini

ENTREVISTA A RAFAEL ADRIANO DA SILVA RELIGIOSO SCALABRINIANO

  • 9 Enero, 2016

 “Nosotros como religiosos scalabrinianos hacemos la misma experiencia de vida: Somos inmigrantes con los inmigrantes” (Rafael Adriano)

 

rafaelDentro de unos días se va un seminarista muy querido que dejó una huella en toda la comunidad latinoamericana de la Misión Scalabrini Chile. Por su carisma, su sonrisa y sus ganas de trabajar con el otro y para el otro. Lo veíamos en casi todos los rincones, pero de forma un poco tímida pero muy colaboradora. Se trata de Rafael Ariano Da Silva que ya se cumple 1 año desde su llegada a Chile venido directamente de São Paulo-Brasil como parte de su formación scalabriniana.

¿Cuál fue tu dificultad más grande al llegar a Chile?

Llegue acá el 7 de enero de 2015. Creo que, al principio, mi dificultad más grande fue el idioma. Los chilenos hablan muy rápido el español. Hay que tener mucha paciencia y por supuesto, practicar el idioma. Escuchar canciones, leer periódicos, libros, revistas y estar siempre hablando en español me ayudó mucho. A partir de las experiencias tuve, me trataron muy bien. No sufrí ninguna discriminación.

¿Qué significa ser misionero scalabriniano?

Significa estar cercano a los inmigrantes por medio de mis labores: escucharlos, acogerlos y claro, ser un instrumento de Dios. En la parroquia apoyé a la comunidad inmigrante en la organización de las fiestas, almuerzos y también con la catequesis.

En la casa de acogida CIAMI (Centro Integrado de Atención al Migrante) ¿cuáles fueron tus funciones?

Realicé diferentes labores: a) Inserción y mediación laboral (bolsa de trabajo). Inscribir a mujeres inmigrantes que llegan a la casa para buscar un trabajo; atender a los empleadores que buscan una trabajadora y hacer la contabilidad; b) Acompañamiento espiritual y pastoral con las mujeres inmigrantes: oración y momentos de espiritualidad con ellas y con el equipo de trabajo; c) Casa de acogida. Recibir a las chicas que vienen para dormir en la noche. Servir desayuno en la mañana; d) Servicios de manutención en la casa; y e) Encargarse de las compras para la casa.

¿Qué se siente trabajar en un país distinto al tuyo?

Trabajar en un país que no es lo tuyo, con personas de diferentes costumbres y culturas es muy enriquecedor. Nosotros como religiosos hacemos la misma experiencia de vida: Somos inmigrantes con los inmigrantes. Tenemos en común muchas cosas, compartimos una misma fe y buscamos practicar valores muy importantes como la acogida y el respeto por nuestro prójimo.

¿Siempre quisiste ser religioso?

La verdad no. De hecho, antes de ingresar al seminario estudié Química (5 años) en la ciudad de San André-Brasil y en mi camino de vida sentí el llamado de Dios para servirle y fue en ese momento cuando decidí entrar a estudiar en el Seminario Juan XXIII donde actualmente estoy terminando mis estudios de Teología—me faltan dos años—en São Paulo.

Las compañeras de trabajo de Rafael, nos dan su opinión con respecto a su estadía en el CIAMI

Para Francisca Rebolledo Labbé, coordinadora socio-jurídica de la casa de acogida CIAMI, “Rafael se desempeñó muy bien dentro del funcionamiento de la casa. Dejó un legado y una linda huella en los corazones de todas las mujeres por su temperamento, su calma y la forma de aliviar tensiones en momentos difíciles”.

“Fue fácil coordinarme con él para trabajar. Es una persona muy amena. Creo que el desafío que ha tomado es de corazón, porque se le nota en su entrega, por su cuota de humor que es muy necesaria dentro de la labor que aquí se realiza porque tratamos casos sensibles de mujeres en situación de vulnerabilidad y Rafael supo cómo lidiar con esas situaciones. Le deseo que le vaya muy bien” comentó Carmen el Pino, área inserción laboral de la Fundación Scalabrini/CIAMI.

Por su parte, Claudia Gajardo, del área pastoral y social así como apoyo al área de inserción laboral en el CIAMI nos dice: “Puedo decir que Rafael tiene muy impregnado el carisma scalabriniano. Él sigue muy bien los pasos del fundador, se le nota con sus testimonios, con sus palabras, con sus gestos. Deseo que el Señor le de mucha fortaleza, paciencia y esperanza. Que sea fiel al llamado de Dios y sé que dentro de su congregación será un bonito testimonio”.

¿Rafael…Qué experiencia te queda después de haber trabajado en el CIAMI y en la Misión Scalabrini de Chile?

Creo que todas las experiencias que me ha tocado vivir fueron fuertes y puedo decir que ser inmigrante con los inmigrantes y hacer parte de una misma familia es muy bueno. En la casa de acogida, por ejemplo, todas las mujeres que van ahí nos llaman hermanos y nosotros las llamamos hermanas también. Es como una gran familia, donde todos nosotros estamos unidos por un vínculo que es más fuerte que el vínculo de la sangre. Estamos unidos por el vínculo de la fe.

“Compartimos una misma fe y buscamos practicar valores muy importantes como la acogida y el respeto por nuestro prójimo”.

Santiago, 8 de Enero 2016

Fuente: Fundación Scalabrini Chile. Entrevistado por Cristina Beatriz periodista de la Misión Scalabrini Chile