Fundación Scalabrini

Entrevista: Elena Vargas / Coordinadora grupo folclórico Quisquella de República Dominicana

  • 13 Julio, 2015

FOTO Elena 2Nuestra raíz como artistas nace en la Parroquia

Chile, Santiago a, 30 de junio de 2015

Con el andar cadencioso típico de la gente del Caribe aparece Elena. Elegante y conjuntada en tonos blancos y negros, contrasta su estilo con unos tacones de vértigo color fucsia los que parecen acoplarse fácilmente al ritmo de sus pasos. Viene para hablarnos de su experiencia en Chile como migrante y sobre la relación que hay entre el grupo de folclore dominicano Quisquella, que encabeza como coreógrafa y coordinadora, la Fundación Scalabrini y la Parroquia Latinoamericana, que al ser instituciones religiosas que trabajan por la integración de los migrantes han marcado un antes y un después en su vida personal pero también en la corta y emprendedora trayectoria como artistas desde su nacimiento en Santiago de Chile en 2015.

De profesión administradora hotelera internacional, Elena lleva poco más de cuatro años residiendo en Chile; llegó el 10 de octubre de 2010. Cuando se le pregunta cómo surge el Grupo, Elena se apura y no duda en contestar con una gran sonrisa:

“El Padre Márcio es el culpable y cómplice número uno del origen de esta agrupación. Fue él quien nos animó a organizarnos para presentar nuestra música y cultura dominicana en Chile. Indudablemente la raíz de nuestro grupo folclórico está aquí en la Parroquia gracias a su constante apoyo”.

Así de enfática comienza su relato. En él cuenta que todo se gestó en una fiesta que se organizó aquí en la Parroquia en febrero de este año.

¿Cómo fue ese momento?

R: Nos juntamos un día en la Parroquia con unos amigos y se habló sobre la idea de organizar una fiesta dominicana. El 27 de febrero festejamos la Fiesta Nacional de República Dominicana y, la convocatoria que hubo fue tal, que junto con la insistencia del Padre Márcio de unirnos y armar un grupo artístico fue determinante. Una vez hecho este evento el Padre Márcio ya estaba preguntando cuándo sería la próxima fiesta (dice entre risas).

 ¿Qué rol tienen como artistas en la comunidad dominicana residente en Chile?

R: Como grupo representamos y promocionamos la cultura dominicana en Chile. Al mismo tiempo somos un punto de reunión. De hecho, en la actualidad ya somos 40 personas aproximadamente los que nos juntamos en torno a este grupo, pero los que hacemos folclore, fijos, somos cuatro. Hace poco tuvimos un casting donde el número aumentó a 12; pretendemos llegar a 18 componentes, que serían 8 parejas que harían shows simultáneos, o reemplazar en caso de que aparezcan inconvenientes por parte de alguno de los bailarines. Ya hemos actuado en colegios para público chileno y tenemos propuestas para presentarnos en los eventos que organiza la Teletón, entre otros.

 ¿Sabemos que la agrupación se llama Quisquella ¿A qué se debe el nombre?

R: República Dominicana es conocida como Quisquella la bella, y nuestro himno nacional hace mención a Quisquella en la estrofa más importante del Himno; “Quisquellanos valientes alcemos”… además es el nombre de una ciudad muy importante en mi país, entonces hubo votación y todo el mundo lo hizo por este nombre.

… Y retomando sobre la relación entre la Parroquia y ustedes. ¿Cómo ha influido la Institución es su evolución?

R: Desde mi punto de vista la Parroquia en la raíz. Nuestras reuniones son aquí, ensayamos aquí… estamos muy unidos a la Parroquia y al padre Márcio que siempre nos está apoyando, fomentando a que nos unamos, y, atendiendo a las necesidades que hemos tenido como grupo folclórico y como comunidad de inmigrantes en Chile. Ésta es la raíz y todo parte por la raíz, sin raíz no hay nada. Entonces la Parroquia ha jugado un papel más que principal en todo esto.

¿Por qué se acercaron a esta Parroquia y no a otra?

R: Bueno todo se inició por un tema de religión además. Hay muchas chicas que ya venían porque ésta es su parroquia. Entonces el vínculo es religioso y de amistad… es más, yo soy de las que llegué después y, ya entre los que estaban se comentaba del apoyo que se recibe aquí por lo que es fácil querer quedarse.

Eso como grupo artístico. Ahora como migrantes; ¿Cuál ha sido el rol de la Parroquia y del padre Márcio en su proceso de integración en Chile?

R: Ha sido determinante. Recuerdo que en mi caso particular necesité hacer trámites y fui hasta el Departamento de Extranjería y Migración desde donde me derivaron hasta aquí. Si desde Extranjería, el lugar donde primero envían al migrante es aquí es porque es lo mejor. Dependiendo de donde viene la información es la ayuda. Si la orientación viene de una institución honorable y restable, la ayuda es del mismo nivel. Yo he visto aquí a mucha gente pedir orientación. Me tocó ver a un grupo de refugiados solicitar asistencia, que si no estuviera esta Parroquia y si no estuviera INCAMI no sé qué hubiese sido de ellos.

¿Recurriste alguna otra institución cuando recién llegaste a Chile?

R: No porque me fui al Sur. Entonces cuando me regresé a Santiago, volví a Chile, dice riendo… Sí, es que cuando me preguntan cuánto tiempo llevas en Chile, digo uno en el Sur y tres en Santiago, y, es que la diferencia en mucha, entonces yo lo hago notar. Al llegar lo que me recomendaron fue venir aquí y a la Municipalidad; entonces rápidamente me resolvieron el proceso que tenía pendiente.

¿Y cómo ha sido la integración de tus compañeros de agrupación? ¿Nos puedes contar algo?

R: Bueno en la comunidad dominicana residente en Chile hay gente que ya lleva 14 años residiendo y, te puedo decir que su integración es casi total… aunque siempre hay cosas. Pero en lo social y laboral bien porque ellos ya saben cómo funcionan todo. Aunque es verdad que tuvieron otros procesos de integración porque algunos eran casados, otros estudiantes. Además en la época en que vinieron no había tanto migrante entonces fue más fácil. Era una época en que el migrante era recibido de una forma mucho más cordial porque había menos. Ahora el aumento de migrantes ha hecho que tengamos que salir a buscar apoyo para entender, y que sea más llevadero el proceso de integración.

¿Es difícil?

R: Sí, es difícil.

Y en términos generales, ¿Cómo le ha acogido la sociedad chilena?

R: Tanto como comunidad y a nivel personal han sido tolerantes. Ahora, para aceptar no hay que juzgar. De momento que te están catalogando es que te están juzgando. Y eso a mí en lo personal me ha pasado con mucha frecuencia, entonces eso es incómodo.

¿Lo consideras normal dentro de lo que significa migrar?

R: No la verdad que no. De hecho cuando pensé en Chile y dije sí Chile, ni siquiera pensé en eso porque reflexioné; Chile es una extensión más de mi país porque somos latinos. Aunque estemos en el Sur, hablamos español y tenemos creencias y educación similar. Entonces no dudé ni dos minutos cuando se me planteó la idea de venir a este país.

Esas expectativas que tenías de Chile, ¿Se rompieron?

R: Sí, y fue muy brusco al punto que me deprimí y tuve que irme un mes a mi país. No a reencontrarme sino que me fui tan rota que tuve que volver a los brazos de mi madre, así de simple porque quedé muy mal… me di cuenta de que no éramos iguales, que pensábamos y actuábamos distinto eso fue muy doloroso.

¿Viniste sola?

R: Vine con mi perrito y mi pareja, pero él tenía que terminar unos negocios pendientes entonces mi visitó en cuatro oportunidades; así es que sí, estuve sola… pero en el sur de Chile conocí gente que me “adoptó” rápidamente y que siguen presente en mi vida.

¿Por qué después de esa decepción con Chile decidiste volver?

R: Es que yo siempre he dicho que no puedes ganar la guerra si no has ganado muchas batallas. Mi familia me ayudo y me apoyó muchísimo. Mi marido me decía; “qué hacemos, si tú no puedes yo no puedo”. Él me dejó las puertas abiertas a que nos fuéramos a otro país, pero yo dije; ¡no, volvemos! Como buena dominicana vamos a demostrar que no todo se puede echar en el mismo saco, los chilenos tienen que entender que no está bien su proceder y punto; decidí regresar.

¿Fue una forma de darles una lección a los chilenos?

R: Sí (dice entre risas) y me ha ido bastante bien. Al volver hice una cantidad de amigos y amigas chilenos que apoyaron mi causa, y estuvieron ahí hasta lograr lo que yo quería… Una de ellas que hasta hoy es mi amiga, me decía: “Como chilena estoy tan dolida por el trato que te dan a ti”. Y era que cuando salíamos juntas ella era capaz de sufrir el mismo trato que recibía yo como migrante. El ver que la persona que está conmigo promueve el NO trato así al migrante para mí fue un logro.

Hoy por hoy ¿eso ya es parte del pasado Elena?

R: No aún no. En lo personal adquirí una posición para enfrentarlo, pero cuando estás en un grupo y vez lo que los demás lo están pasando mal no dejas de tomarlo como propio. Entonces es muy difícil decir que lo he dejado de lado porque he visto cómo están sufriendo otras personas, mi gente, mis compatriotas.

¿Cómo calificas estas reacciones de los chilenos?

R: Mira yo lo encajaría dentro de lo que es la “casa”, en la formación, la educación que se tiene. Más aún en la mujer cuando ha criado al hijo como un “machito”. Entonces mi consuelo es que no sólo me discriminan a mí, sino que se discriminan ellos mismo. Es un problema cultural de fondo, interno que lo exteriorizan más cuando aparece un extranjero. El error es catalogar a la persona por la posición jerárquica o escala de poder que tiene el país… si viene de un país pobre, ¡ah! esta persona es pobre. Chile tiene la suerte de que  está llegando mucho migrante profesional, aun cuando sea de países menos ricos.

En tu comunidad aquí en Chile ¿Qué tipo profesiones hay?

R: Mira estamos felices porque no había psicóloga y ahora sí tenemos una. Viene de Brasil porque la empresa de su marido la movió.  Es otro tipo de migración que la gente no sabe. Tenemos un contador auditor, una profesora, una persona que estudió administración de empresa y está trabajando en el Colegio Europeo. Una administradora hotelera profesional, abogados, gastrónomos-empresarios, artistas, deportistas, un economista… hay muchas personas dominicanas con título viviendo en Chile. Y hay personas que ya han podido ejercer su profesión, no es fácil pero con paciencia y constancia se puede. Es necesario ir viviendo lo distintos procesos para lograr los sueños con los que se viene.

¿Te quedas en Chile definitivo Elena?

R: Mira es chistoso porque si me preguntas a dónde te irías, yo respondo que no me iría nunca de Chile. Este país tiene una riqueza impresionante; y no me refiero a fondos, sino que es un buen país para vivir… ahora, si a eso le sumas la riqueza y todo lo demás como la seguridad, y no hablo de la delincuencia porque eso hay en todas partes, sino que de los conflictos, Chile es el mejor país para vivir. Sí, me quedo aquí porque reúne las condiciones necesarias para mí. Si hablamos de una migración inteligente, este país es para migrar inteligentemente.

¿Te gustaría ofrecerle esa seguridad a algún miembro de tu familia en República Dominicana?

R: Pues es ahí donde tengo un conflicto. Yo amo a mi familia y porque la amo me cohíbo cuando pienso en decirles que vengan porque sé que tendrán que pasar un sufrimiento previo. Un sufrimiento que hay que vivirlo. Primero al dejar la familia que se queda y luego el país, ya que somos muy patriotas. Pero me pregunto ¿se merecen ese sufrimiento por una estabilidad?

 Elena, pero ¿tú ya tendrás una evaluación de si vale o no la pena?

R: Pues la verdad que sí… y cuando pienso en la calidad de vida, digo que sí vale la pena. Además sé también que están la Parroquia Latinoamericana, la Fundación Scalabrini e INCAMI… en otras palabras que está la Iglesia. Porque yo sabría decirles donde buscar ayuda. INCAMI ayuda en los procesos legales, pero la Iglesia, la Parroquia Latinoamericana me dan el poder para levantarme y decir, ¡ya me lavo la cara y mañana un día mejor será! Yo encontré ese poder aquí, a través de la Misa del Migrante todos los domingos, del Padre Márcio con la palabra justa hacia el vacío que uno siente, y en mi grupo de música. Fue aprender también a encontrar ese poder a través de la Fe.

¿Cómo así Elena?

R: Pues porque aquí  en la Parroquia Latinoamericana ha habido apertura hacia las diferencias, y eso me hizo dar cuenta de que mi forma de vida tal cual, tenía cabida dentro de la iglesia, dentro la vida de Dios, sin discriminar, eso  incrementó mi Fe.

Entonces se puede decir que encontraste un camino en esta Parroquia. ¿Qué palabras dirías a la Institución?

R: Que son una Institución muy bien formada, con bases para hablar sobre el migrante porque ya lo han practicado tanto que tienen la fórmula. Pero en palabras simples, diría que sin ellos (Parroquia Latinoamericana, Fundación Scalabrini e INCAMI) seríamos ambulantes. Sin ellos no tendríamos nuestros valores como migrantes protegidos. No tendríamos un camino, no tendríamos el poder para transitar el difícil pasillo que todo migrante debe recorrer en el nuevo país donde llega.

 Fuente: Fundación Scalabrini comunicaciones