Jornada Mundial de Turismo

  • 8 Julio, 2015

INCAMI-LOGO-TURISMOJornada Mundial del Turismo 2015

Bajo el lema “Mil millones de turistas, mil millones de oportunidades”, el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes envía un mensaje alusivo a esta Jornada, en donde se invita a todos a tomar conciencia de la oportunidad que ofrece el turismo de implicarnos como sociedad, empresarios y como personas que recibimos personas, sin focalizarnos sólo en el afán de lucro sino que  respetando el medioambiente, la identidad cultural local y, siendo amables con el que viene de lejos para reconocernos en las diferencias.

Chile, Santiago a, 08 de julio de 2015: Con motivo de celebrarse el próximo 7 de septiembre la Jornada Mundial del Turismo 2015, el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes hace público este mensaje a pocos días de la presentación de la encíclica Laudato si’ del papa Francisco dedicada al cuidado de la casa común.

En el anuncio, el Pontificio Consejo hace hincapié en las estadísticas que indican en el año 2012 hubo más de mil millones de llegadas turísticas internacionales, y las previsiones estiman que para el año 2030 se alcanzará el nuevo objetivo de dos mil millones, a lo que se deben sumar las cifras aún más elevadas referidas al turismo local.

Ante estos datos y para la Jornada, la Organización Mundial del Turismo propone el lema Mil millones de turistas, mil millones de oportunidades, enunciado al que se suma el Pontificio Consejo, el que propone nos centremos en los desafíos y oportunidades planteados por estas estadísticas.

El mensaje, que coincide con la pastoral presentada por el papa Francisco en la que ofrece importantes directrices a seguir en nuestra atención al mundo del turismo,  pone el énfasis en que estamos en una fase de transformaciones en la que el modo de desplazarse cambia, en consecuencia también la experiencia del viaje.

“Quien se traslada a un país distinto del suyo lo hace con el deseo, consciente o inconsciente, de despertar la parte más recóndita de sí a través del encuentro, el compartir y el intercambio. El turista busca cada vez más un contacto directo con lo diverso en su singularidad”

Como lo explica el texto, el concepto clásico de “turista” se ha debilitado y se ha fortalecido el de “viajero”. Vale decir, que ya no se limita sólo a visitar un lugar, sino, que de alguna forma este “viajero” se hace parte integrante del mismo. Ha emergido entonces el “ciudadano del mundo”, al que no le basta con ver sino que busca pertenecer. Que no sólo quiere curiosear sino que quiere vivir, ya no analizar sino unirse. “No sin respeto por lo que y a quien se encuentra”.

En su última encíclica el papa Francisco nos invita a acercarnos a la naturaleza con “apertura al estupor  y a la maravilla”, hablando “el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo” (Laudato si’, n. 11). Para esta Jornada Mundial del Turismo, éste debería de ser el acercamiento correcto a adoptar ante los lugares y pueblos visitados. Éste es el camino para aprovechar las mil millones de oportunidades y hacerlas fructificar más.

El Pontificio Consejo, también se hace mención al rol de las empresas para utilizar las mil millones de oportunidades, en donde los turistas no pueden reducirse a una simple fuente de ingresos. Es necesario, poner en práctica formas de negocio turístico estudiadas con y para las personas, invirtiendo en los individuos y en la sostenibilidad a fin de también ofrecer oportunidades laborales desde el respeto a la casa común.

Igualmente, los gobiernos deben garantizar el cumplimiento de las leyes y crear nuevas y adecuadas para la protección de la dignidad delas personas. Dentro este contexto, también se llama a la comunidad local a abrirse a la acogida de quien llega de otros lugares movido por una sed de conocimiento, ya que es en lo local donde “se puede generar una mayor responsabilidad, un fuerte sentido comunitario, una especial capacidad de cuidado y una creatividad más generosa, un entrañable  amor por la propia tierra, así como se piensa en lo que se deja a los hijos y a los nietos” (Laudato, si’, n. 179).

El esfuerzo de cada individuo multiplicado por mil millones de turistas se convierte en una gran revolución. Pero es necesario acoger adecuadamente para convertirse en una fuente de bienestar, de desarrollo sostenible, para dejar que se exprese el deseo de la inmediatez de las relaciones, dejarse involucrar por las comunidades visitadas y alejarse del mundo virtual capaz de crear distancias.

Por último el turismo también representa mil millones de oportunidades para la misión evangelizadora de la iglesia. Es importante que se acompañe a los católicos con propuestas litúrgicas y formativas, y es indispensable que la Iglesia salga y se haga cercana a los viajeros para ofrecer una respuesta adecuada y personalizada a su búsqueda interior. Se debería profundizar en la acogida por parte de las comunidades parroquiales y en la formación religiosa de personal turístico.

Mil millones de ocasiones para transformar el viaje en una experiencia existencial. Mil millones de posibilidades para ser artífices de un mundo mejor, conscientes de la riqueza que se encuentra en la maleta de cada viajero. Mil millones de oportunidades para convertirse en “los instrumentos del Padre Dios que nuestro planeta sea lo que él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (Laudato, sí’, n. 53).

(Extracto del mensaje enviado por el presidente Antonio María Card. Veglió, y el secretario Joseph Kalathiparambil, del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerante, con motivo de la Jornada Mundial del Turismo 2015. Ciudad del Vaticano, 24 de junio de 2015).

Fuente: INCAMI comunicaciones         

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