Primera Fiesta de la Dominicanidad

  • 28 Abril, 2015

Foto Fiesta DominicanidadLa Misión Scalabrini Chile, compromiso dominical con los migrantes

Hoy ha sido el turno de República Dominicana que con la Celebración de la Misa de la Misa a las 13.00 horas y luego entre globos, comida, música y trajes típicos; exposiciones y concursos festejan la “Primera Fiesta de la Dominicanidad” como colectivo migrante en Chile.

Chile, Santiago a 26 de abril de 2015: Como ya es habitual cada domingo, la  Misión Scalabrini de Santiago en su lucha por la dignidad, derechos e integración de los migrantes, ofrece a través de la Parroquia Latinoamericana, un espacio de participación y esparcimiento a los distintos Colectivos para que compartan, se relacionen y promuevan su cultura.

En esta oportunidad el turno ha sido para República Dominicana, que organizados por la Coordinadora de Migrantes Dominicanos en Chile y con el objetivo de dar a conocer su identidad como país, de motivar la participación y la unión con otras comunidades, festejan la “Primera Fiesta de la Dominicanidad”, llenando de música, color, arte y aromas típicos el salón de actividades de la Parroquia Italiana.

Cerca del mediodía, y  después de una breve bienvenida, los invitados, de los que se esperan más de 400, se preparan para disfrutar de uno de sus platos principales llamado “Bandera Dominicana”, compuesto de arroz blanco, habichuelas (porotos) y pollo al horno; beber malta sin alcohol, y degustar “Presidente” la mejor cerveza del país centroamericano.

Ubicados en mesas para seis personas y haciendo semicírculo alrededor del escenario, sobre el que se encuentra la bandera dominicana y chilena, los asistentes comparten e intercambian experiencias y comida típica al ritmo de la bachata y el merengue.

Para María de los Ángeles quien es la encargada de recibir a los invitados y que forma parte de la coordinación del evento, esta es una oportunidad para; “nosotros poder celebrar el ‘orgullo dominicano’, homenajear al padre de la patria Juan Pablo Duarte, y hacer un reconocimiento a la diversidad”

Dentro de las actividades de fin de semana no podía estar ausente el Instituto Católico Chileno de Migraciones (INCAMI) que como se sabe, presta asesoría jurídica permanente y capacita a los migrantes con el taller educativo “Pasarela Ciudadana”, funciones que esta mañana reunió a personas de distintas nacionalidades, tales como: venezolanos, colombianos, peruanos y bolivianos, los que aprendieron de forma activa y dinámica acerca de sus derechos y deberes en materia de trabajo, ciudadanía, salud y educación.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada es cuando se entonan ambos himnos nacionales, de Chile y República Dominicana, como símbolo de respeto, interculturalidad y tolerancia mutua.

La fiesta tuvo su clausura cerca de las 19:00 horas, previa presentación de la orquesta de Héctor Villanueva, artista dominicano intérprete de bachata y Swing quien hizo bailar, cantar y llenar de nostalgia al público presente.

Un artista dominicano da trabajo a chilenos

“En Chile hay un poco de todo, no todo es malo ni todo es bueno”, así se refiere Héctor Villanueva (35), músico de profesión y oriundo de Monte Plata, la segunda provincia más cercana a Santo Domingo, la capital de República Dominicana, sobre su experiencia migratoria en Chile.

Director e intérprete de una orquesta de bachata, merengue y Swing dominicano, llegó al país hace seis años, primero porque fue invitado como turista: “Un amigo chileno que está casado con una chica dominicana me invitó y vine sólo con la idea de conocer, no tenía la intención de quedarme. Por esas cosas de la vida perdí mi pasaje de regreso y me vi en la obligación de trabajar para reunir para uno nuevo; de eso ya van varios años, conocí a mi actual pareja y terminé por quedarme”.

El cambio de residencia hizo que su orquesta, compuesta de 12 músicos en su país natal, se desintegrara por lo que tuvo que partir de cero aquí en Chile. Hoy en día ha vuelto a formar una nueva banda pero no sólo con compatriotas suyos, sino que también da una oportunidad laboral a  músicos chilenos con los que, como dice, se siente artísticamente muy a gusto.

Lo que sí añora Villanueva son los dos hijos que tiene en su país de origen y, aun cuando, aquí en Chile ya tiene la residencia permanente, no tiene contemplado traerlos por ahora: “Aún son pequeños y el cambio sería muy fuerte para ellos. Sí quiero traer a mis hermanos que también son músicos y pueden trabajar conmigo”.

Sobre cómo ha sido acogido por los chilenos, el músico dice que: “Hay de todo, pero que cuando a uno le dicen algo feo es mejor no devolver con lo mismo, así se evita caer o aumentar una discusión” 

Comunicación INCAMI y Fundación Scalabrini

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